¿Eres congruente?

Una de las cosas más fáciles de hacer es predicar, es decir aún cuando no hagamos eso que decimos.

Un ejemplo de eso sería pedirle a los niños que se duerman temprano, pero a la vez desvelarnos y levantarnos tarde en consecuencia.  Esto tiene obvias consecuencias cuando estamos educando  menores, pero también tiene otras consecuencias que probablemente escapen nuestra percepción.

Me refiero justamente a los resultados que obtenemos.  ¿Qué pasa si decimos que somos exitosos, pero en realidad nos obstaculizamos con conductas destructivas? Podríamos decir que tenemos una larga lista de objetivos que realizar para ser triunfadores, pero a la vez nos la pasamos procrastinando sin avanzar en ninguno de ellos.  ¡Esto no es congruente!

Success

La mejor manera de lograr nuestra misión en la vida es repasar nuestras conductas y actitudes.  ¿Tenemos la actitud congruente con nuestro objetivo de hoy? ¿Hacemos lo que necesitamos o sólo lo que nos gusta?

Pondré un ejemplo para clarificar mejor esto: Luis tiene el objetivo de ahorrar para unas merecidas vacaciones en el extranjero.  Sabe que para poder realizar el viaje debe reservar de su dinero una gran cantidad, por lo que se propone ahorrar durante 6 meses una parte de sus ingresos.  Sin embargo, cuando entra a Internet por la mañana se encuentra con una hermosa pantalla de 50 pulgadas que se vería realmente grandiosa en su sala de TV.  Como no tiene suficiente dinero para pagarla de contado, decide comprarla en pagos diferidos.  Con esto, parte de lo que tenía destinado para su viaje lo tendrá que utilizar ahora para pagar la maravillosa adquisición.  Después, encuentra en una tienda un bello reloj suizo que se vería muy bien en la muñeca de su novia, y como se siente muy bien con ella, decide comprarlo para obsequiárselo en su próximo aniversario.  Finalmente, en cuanto sale el nuevo disco de su grupo favorito decide ir corriendo a la tienda, comprar la edición de coleccionista, un DVD conmemorativo del evento y un par de boletos para su concierto.

Evidentemente cuando los 6 meses propuestos se han cumplido, Luis no tiene el dinero necesario para su viaje, y se lamenta por tener tan mala suerte, un mal sueldo y un trabajo que no le retribuye sus esfuerzos.

¿Suena familiar esta historia?  A eso se refiere la congruencia, a alinear nuestras acciones con nuestras metas para ser siempre exitosos.

¿Qué actitud y acciones estás tomando hoy? ¿Son congruentes con tus objetivos?

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