Asimilando el cambio

Lo único permanente en el universo es el cambio.  Todo en nuestra vida está en constante movimiento, y aunque a veces las cosas son gratas y no tenemos problema en admitir el cambio, en la gran mayoría los cambios nos causan tensión y nos podemos incluso llegar a sentir desprotegidos ante la nueva realidad.

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Dado que esto es algo inevitable, mientras más nos esforcemos por evitarlo, más energía estamos desperdiciando y nuestro desgaste inmediatamente se traduce en angustia y malestar, incluso al extremo de traspasarlo a otros ámbitos de nuestra vida, afectando principalmente nuestras relaciones personales y familiares.

Sin embargo, el cambio es algo que nos permite crecer, es parte de la vida, y como tal, debemos no sólo aceptarlo, sino asimilarlo.  Como dice el Dr. Spencer en su libro “¿Quién se llevó mi queso?”, mientras más pronto nos adaptemos a nuestro nuevo entorno, mejor preparados estaremos para obtener beneficios de él.

Ejemplos claros de esto son los antiguos negocios que con los avances tecnológicos no supieron adaptarse al cambio y tuvieron que cerrar sus operaciones y perder el mercado que con tanto trabajo habían conseguido.

En el ámbito personal, el cambio puede producirse por factores ajenos a nosotros.  Puede ser que seamos despedidos de nuestro trabajo, o tal vez que nuestra pareja decida terminar la relación de forma intempestiva.  Incluso pudiera tratarse de una pérdida inevitable, como la muerte de una mascota (por poner un ejemplo no muy duro).

Dado que el cambio fué motivado por un agente externo, a veces sentimos que la justicia nos debe equilibrar, que de una u otra forma debemos ser compensados por la pérdida, sin entender que esto no se trata de emparejar marcadores o de que mágicamente tendremos una recompensa para soportar la pérdida.

Lo más importante ante una situación de cambio es comprender que la situación no es como estamos acostumbrados, identificar las pérdidas y encontrar una sustitución lo antes posible.  En el caso de una pareja, no me refiero a conseguir de inmediato a alguien más, creo que eso sería un error tremendo, ya que la pérdida no es de una persona, sino de un intercambio intelectual, emocional y en menor medida físico.  Si en lugar de buscar la seguridad que nos proporcionaba la pareja con alguien más, aumentamos nuestra independencia a través de formas distintas de ser seguros, de intercambiar con más personas nuestras ideas y emociones, pronto llegará a nosotros la persona indicada, y que no tendrá que cubrir un espacio.

En el caso de un trabajo, podemos pensar de inmediato en buscar otro trabajo que lo sustituya, pero como eso no depende exclusivamente de nuestra actitud y disposición, entonces valdría la pena empezar a explotar nuestros talentos y generar pequeños ingresos a través de algunos pequeños negocios.

¿Cómo asimilas el cambio? ¿Culpas a los demás o te haces responsable de tus propias carencias?

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