¿Ansías y te preocupas?

Puedo imaginar pocas cosas peores a un ataque de ansiedad.  Cuando la angustia nos invade y se nubla nuestro pensamiento, empezamos a sentir que no hay solución a nuestros problemas y las cosas serán fatales.

Curiosamente, esta ansiedad es provocado generalmente por nuestra misma mente, es decir, que nosotros magnificamos las cosas para hacerlas ver de una complejidad grave y de una fatalidad total.  No quiero decir que los problemas no sean reales, ya que en su mayoría son tan reales que se pueden tocar, ver y oír.  Me refiero a que si creemos que no estamos en condiciones de resolverlos por nuestros propios medios, nos invade las sensaciones de impotencia y soledad que provocan el ataque que incluso puede llegar a niveles de histeria.

Por el otro lado tenemos las clásicas preocupaciones de nuestra vida cotidiana.  Estas preocupaciones por lo general se relacionan con nuestras actividades o con las cosas que nos rodean.  Nos preocupa el auto, o tal vez contar con suficiente dinero para la diversión.  También hay cosas que nos preocupan como perder el trabajo o la salud, que son temas poco triviales.

Tristemente estos dos casos son muy comunes en nuestra época, y aunque las conocemos, en lugar de ir disminuyendo van in crescendo.  Los medios y nuestro estilo de vida nos convencen de que debemos tener objetivos, sueños, anhelos, y que debemos además satisfacerlos a costa de cualquier cosa, la salud, la familia… cualquier cosa.

Pero no todo son malas noticias, creo que siempre hay algo positivo de esto.  Tanto aquello que ansiamos, como lo que nos preocupa pueden ser evitados.

La Calavera del Diablo

ansiedad, soledad e impotencia (Photo credit: Wikipedia)

No digo que no tengamos metas en la vida, que no soñemos con mejorar.  Pero lo que sí creo es que este sueño no debe convertirse en una ansiada meta que nos robe el sueño o las ganas de hacer cualquier otra cosa.  ¿Qué puede pasar si no tenemos ese reloj tan maravilloso?  Lo más probable es que nada, y sin embargo, hay gente que sufre ansiedad por posesiones.  Lo aconsejable para esto es tener alternativas.  Si a nuestro sueño le damos oportunidad de llegar, en lugar de esforzarnos desesperadamente por forzar las cosas para tenerlo, entonces logramos que nuestra mente se ocupe de otras cosas y paulatina e increíblemente nos acercaremos a lo que anhelamos.

Evitar la sensación de impotencia y soledad no es algo del otro mundo.  Si nos preocupa la salud, mejor ocupémonos con un plan de vida saludable.  Si nos preocupa tener un accidente, remediémoslo con un seguro de gastos médicos.  Hay muchas cosas que podemos hacer para mitigar los efectos de las cosas negativas que pueden llegar a nosotros, y con eso, en lugar de tener preocupaciones tendremos ocupaciones.

No ansiemos posesiones o relaciones, mejor anhelémoslas, sin ponerles nombres ni apellidos, sino sólo características agradables y deseables.

Cambiemos entonces, nuestras ansiedades por deseos y nuestras preocupaciones por ocupaciones, para tener una mente y vida saludables, que nos permitan crecer y por lo tanto ser felices.

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