El ahorro debe ser un hábito

Ahorrar para muchos se ha convertido en un lujo que no nos podemos dar, principalmente porque los gastos de la vida no pueden ser cubiertos fácilmente.  Para ello recurrimos al crédito, pidiendo prestado para poder subsanar otras deudas y creando así un círculo que nos mantiene constantemente tronándonos los dedos.

Pero el ahorro no debería tratarse de un tema de “guardar lo que nos sobra”, ya que esto es precisamente lo que nos mantiene

Savings

Ahorros (Photo credit: 401(K) 2012)

endeudados y sin disponibilidad de nuestros recursos.  Esto es algo que se debe hacer como una costumbre o un hábito constante.  Y no me refiero exclusivamente al dinero, ya que hay otros ámbitos de la vida en los que también nos encontramos “en deuda”.  ¿Qué pasa con nuestra energía? ¿Qué hay del tiempo que desperdiciamos?

Ahorrar consiste en separar del total de nuestros recursos una determinada cantidad que nos permita solventar futuros gastos, ya sean planificados o alguna emergencia que pudiera surgir en nuestro día a día.  Por ejemplo, tener un fondo de emergencia de unos 3 meses de sueldo nos permitiría la tranquilidad de saber que si nos quedamos por cualquier razón sin empleo, tendremos los recursos suficientes para afrontar nuestras necesidades sin estar dependiendo de un banco o de personas que nos pudieran prestar este dinero.  Esto haría que nuestro gasto no se incrementara, ya que no tendríamos que estar pagando intereses, además de que nos estaríamos evitando un gasto de energía por la tensión y ansiedad que nos provocaría la situación.

El tiempo es un recurso no renovable.  Cada segundo que pasa en nuestra vida es uno que no vamos a volver a tener, ni siquiera con un préstamo o algo así.  Y sin embargo, en muchas ocasiones, caemos en la tentación de dejar pasar unos minutos, o tal vez horas, haciendo algo que no nos da crecimiento de ninguna especie, ni financiero ni intelectual o personal.  Si somos conscientes del tiempo que estamos gastando, ya sea para desarrollarnos o incluso como descanso, entonces podemos saber cuánto tenemos para cada una de las cosas que hacemos en nuestra vida.  Hay que tener claro cuánto vamos a invertir de nuestro tiempo para cada actividad, y sobre todo, cuando vamos a descansar, cuánto tiempo está destinado para ello, y tratar de ocuparnos exclusivamente en eso, reposar y recuperar la energía.

Y hablando de energía, esta es otra de las cosas que nos encanta desperdiciar.  ¿Cuánta energía desperdiciamos haciendo corajes o quejándonos sin darle un buen uso a esta energía para tratar de resolver nuestros problemas?

Para nadie es nuevo que en muchas ocasiones cuando nos enojamos dejamos de pensar adecuadamente, además, nos sentimos como víctimas y esperamos que algo o alguien más resuelvan nuestra situación.  Está por demás decir que es necesario que seamos nosotros quienes demos un giro a cualquier situación, ya que de lo contrario, esta no cambiará.  Es necesario que en lugar de disipar nuestra energía de forma que no resuelva los problemas la enfoquemos en encontrar soluciones, y en lugar de gritar y exigir, solicitemos las acciones necesarias para resolverlos, e identificar y compartir las responsabilidades.

¿Qué tanto ahorras tu tiempo y energías? ¿Cómo mejoraría tu vida si economizaras tus recursos?

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