¿Propósitos o metas?

Se acerca ya el fin de un ciclo más.  Es periodo de reflexión, de sentarse a recordar lo bueno y lo malo que hicimos o dejamos de hacer, y con él, viene la esperanza de un inicio que buscaremos hacer mejor y más grande.

¿Ya tienes tus propósitos de año nuevo?  En muchas ocasiones son una repetición instantánea de los propósitos no concluidos del año que termina, y que aparentemente tendrán el mismo desenlace.  En caso contrario, son nuevos y nos llena de ilusión el pensar que en poco tiempo podremos lograrlos.

¿Cuántos serán? ¿10, 15 o sólo 3?

En lugar de hacer una larga lista de cosas que nos gustaría intentar, propongo que hagamos una lista de 2 ó 3 objetivos muy claros.  ¿Cómo podemos decidir si un objetivo es claro?

Trataré de clarificarlo a través de un ejemplo:

El propósito de año nuevo será bajar de peso.  Esto es demasiado ambiguo, ¿cuánto vas a bajar? 20 kg o sólo 100 gr son ambas respuestas válidas.  ¿En cuánto tiempo?  Si vas a bajar 10 kg. en una semana, lo más probable es que te vayas a amputar una pierna o algo así, ya que de otro modo no lo vas a conseguir.  ¿Cómo lo lograrás?  Hacer dieta es un camino muy adecuado, pero si la pasas todo el tiempo sentado en un escritorio, lo más seguro es que el esfuerzo sea mayor.

Como puedes ver, un objetivo difiere del propósito en que tienes claras las características.  Siguiendo el ejemplo, el objetivo de año nuevo sería: Bajar 10 kg. en 6 meses.  Para lograrlo, ingresaré en un programa de entrenamiento moderado de ejercicio 3 veces por semana, y haré una dieta recomendada y supervisada por un nutriólogo.  Esto requerirá una inversión al menos de $3,000.00 mensuales.

New Years Eve 2012

Fiesta de año nuevo (Photo credit: okchomeseller)

Pero aún hay todavía un nivel mayor de profundidad.  En él, identificamos cuáles son nuestros hábitos negativos que provocan una situación que no deseamos y que queremos cambiar.  Si encima de tomar acciones que reviertan el efecto, hacemos el esfuerzo de erradicar de nosotros las conductas negativas, entonces estaremos muy cerca de cambiar de fondo nuestra vida, y no habrá necesidad de repetir este proceso para un objetivo.

Para continuar con el ejemplo utilizado, podríamos identificar que una de las causas del sobrepeso es que disfrutamos de una golosina con azúcar todos los días.  Esto se debe a una ansiedad por la mañana, cuando el stress en el trabajo o la escuela es mayor.  En lugar de satisfacernos a través de la golosina, podemos optar por hablar por teléfono con un amigo, o leer algún libro o revista durante unos 20 minutos, etc.  Con esto estaremos modificando un hábito negativo con otra cosa, obteniendo un resultado similar, la relajación y distracción del stress.  Ya posteriormente podemos satisfacer el hambre real con una fruta o ensalada que no nos cause engordar.

Así que, ¿porqué no utilizar este mes de reflexión y tranquilidad vacacional para encontrar algunas de nuestras peores prácticas y comprender su origen? ¿Qué tal si cambiamos radicalmente nuestros peores hábitos y logramos convertirnos en la persona que nos gustaría ser?

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