Escuchar nuestras inquietudes es escucharnos a nosotros mismos

Constantemente me pasa que me siento inquieto, comúnmente digo que “no me hallo”.  En general esto sucede cuando hay cosas a mi alrededor que no funcionan como yo quisiera, por ejemplo, cuando quiero concentrarme para escribir y hay demasiado ruido a mi alrededor.  Esto hace que me sienta alterado, y algo dentro de mí me incita a actuar.  Como no sabía que era eso que debía hacer, por lo general traducía mi situación en enojo, y obviamente, mi humor se ponía horrible.

Pero de pronto un día decidí que iba a escuchar, es decir, que iba a encontrar la razón por la que mi humor pasaba de un estado tranquilo a uno de ira y molestia, que obviamente descargaba con la gente alrededor.  Lo que encontré fue que muchas de esas veces mis propios pensamientos y diálogo interno iban en torno a la resistencia con respecto al entorno.

English: Eye of Horus العربية: عين حورس

El ojo de Horus nos recuerda la autoobservación (Photo credit: Wikipedia)

¿Cuántas veces no nos pasa que deseamos salir, pero por alguna extraña razón no estamos posibilitados para hacerlo?  Por ejemplo, porque estamos enfermos y debemos evitar el cambio de temperatura.  En estos casos tenemos una necesidad interna y una situación externa en oposición.

El problema con la resistencia a esta oposición es que, si no somos capaces de entenderla nos estamos dañando a nosotros mismos, y con una alta probabilidad también estamos dañando a los que queremos y nos rodean.

¿Qué podemos hacer?  Esto no es trivial, y requiere de algo de esfuerzo de nuestra parte.

El primer paso es identificar esta situación de conflicto interno, que se manifiesta con una tensión que produce un cambio en nuestro ánimo.  Los egipcios utilizaban un recordatorio gráfico llamado el ojo de Horus que significaba que debían observarse constantemente.

Una vez identificada la tensión de conflicto, es el momento de hurgar en nuestras emociones, para encontrar aquella que nos pide que hagamos algo.  Como decía antes, en mi caso el ruido cuando me quiero concentrar provoca este estado de conflicto.

Cuando localizamos esta emoción y la razón que la provoca, estamos a un pequeño paso de resolver nuestro problema, pues ahora que sabemos lo que queremos hacer y lo que nos lo impide, podemos encontrar un punto intermedio y actuar.  El punto intermedio podría ser posponer temporalmente lo que intentamos para lograr el ambiente necesario.  Otra posiblidad puede ser el mediar o negociar con aquella otra parte que se encuentre en oposición a nuestros deseos, suponiendo que es una persona y que se puede negociar con ella.

Es ahora bastante obvio que si nos sentimos internamente en conflicto, tenemos salidas positivas, e inclusive podemos dar rienda suelta a nuestra creatividad para sentirnos mejor y tener paz y felicidad.

¿Cómo resuelves tus conflictos internos? ¿Estás consciente de tus emociones?

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