Nuestra historia personal

¿Te molesta algo de tu personalidad y quisieras cambiarla, pero está muy arraigada en tí?  Nuestra personalidad se va cargando de hábitos conforme vamos adquiriendo experiencia.  Cuando nacemos somos seres “libres”, que no tenemos vicios ni hábitos de ninguna especie, comemos cuando nos alimentan, independientemente de si es de día o de noche; dormimos cuando queremos y por supuesto, también realizamos nuestras evacuaciones sin importar si hay un baño cerca o si es oportuno o no.

Pero conforme pasa el tiempo vamos perdiendo esta libertad, y nos enseñan a comportarnos de acuerdo a normas que nos permiten convivir en una sociedad.  En primer lugar, nos van acostumbrando a dormir de noche; posteriormente, nuestros horarios de comida se van adecuando a las horas en que la sociedad acostumbra comer y finalmente, nos enseñan a no traer pañal, e ir a un cuarto cerrado en el que desahogar nuestras necesidades corporales.

Después de eso pasamos por un proceso infinito de adaptaciones a las normas sociales, cada vez con mayor rigor para acostumbrarnos a vivir en armonía con los demás.  Y esto es lo que al día de hoy nos ha traído hasta aquí.  Somos lo que somos, en buena medida por la forma en la que nos “educaron” y nos adaptaron.  Cuando tuvimos algo de conciencia también ingresamos algunas costumbres derivadas de nuestra propia experiencia.  Por ejemplo, la ropa que nos gusta vestir, la comida que nos gusta, etc.  Muchas veces somos ordenados o desordenados dependiendo de los resultados que fuimos obteniendo en el pasado.  Si nunca tuvimos problemas por el desorden en nuestra habitación, lo más seguro es que no tengamos una costumbre de ordenar nuestra ropa ni tender nuestra cama.

Eusebio Marcilla cuando concurría al Colegio

De pequeños nos inculcaron hábitos para insertarnos a la sociedad.  (Photo credit: Wikipedia)

Pero lo que nos ha traído hasta este punto de nuestras vidas puede ser algo que ahora nos impide lograr algún objetivo.  Por ejemplo, si nunca nos hicimos el hábito del ahorro, puede resultar más difícil, si no es que nos limita definitivamente, ahorrar para realizar un largo viaje.  Si nunca tuvimos necesidad de trabajar, cuando queremos conseguir dinero extra probablemente no sepamos qué podríamos hacer para obtenerlo.

Estos hábitos (o su ausencia) ya fueron de utilidad, ya nos dieron lo que tenemos, pero si nos estorban para ser felices, es el momento de dedicarles tiempo, irlos sustituyendo por otros hábitos que nos faciliten nuestras labores.

Es momento de revisar qué vicios nos limitan a alcanzar nuestras metas, y diseñar estrategias y mecanismos para deshacernos de ellos ¿no lo crees?

Si no sabes cómo ahorrar, puedes empezar por abrir una cuenta de ahorro en el banco, y destinar una pequeña cantidad periódicamente.  Con un poco de paciencia el monto se irá incrementando y verás los resultados de utilizar la disciplina para cambiar un hábito.

¿Qué hábitos te impiden crecer? ¿Cómo los puedes cambiar?

 

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