¡No pares hasta anotar!

En ocasiones, nuestros objetivos parecen estar más cerca o lejos de lo que en realidad se encuentran.  En estos momentos, nuestra motivación tiende a flaquear.  Si nos sentimos más cerca, entonces inconcientemente nos relajamos, ya que aparentemente no requerimos de todos los recursos que estamos utilizando, y buscamos un natural ajuste.  Si, en cambio, aparentemente estamos más lejos, entonces tendemos a racionalizarlo pensando que si los recursos que estamos invirtiendo no son suficientes, lo más probable es que se nos terminen antes de llegar a la meta.

Como podemos ver, en ambos casos se trata de un tema de economía.  Si estamos sobrados, debemos reservar para después, y si no tenemos suficiente, entonces es necesario disminuir la inversión, para evitar que se nos acabe nuevamente.

En estas circunstancias es cuando debemos acudir a nuestro mejor aliado, la disciplina.  Si entendemos la disciplina no como una absurda necedad sino como un mecanismo automático que evita la necesidad de racionalizar lo que nuestros sentidos perciben, entonces podremos ver que, en la gran mayoría de los casos, después de un tiempo de continuar disciplinadamente, rompemos las ilusiones y alcanzamos nuestros objetivos.

Football

 

Cuando jugaba fútbol americano, una de las cosas que siempre nos insistían durante las prácticas era a que entráramos a la zona de anotación corriendo como si nos faltaran todavía 10 yardas.  Después de un tiempo me dí cuenta que es una forma de disciplinarnos, ya que si nos acostumbrábamos a entrar así a las diagonales, durante los partidos no tendríamos problema para repetirlo sin tener que pensar en la economía de nuestros recursos, en este caso, energías.

La disciplina inteligentemente aplicada no es un castigo para nosotros.  Es verdad que nos exige hacer cosas que normalmente no nos gustan, pero, en contraparte, no he podido encontrar un caso en el que ser disciplinado sea contraproducente.  Siempre que he aplicado la disciplina para alcanzar mis metas, he notado que todas las actividades se me han facilitado, y llegar a los resultados incluso ha sido sobrado.

Por eso te recomiendo lo mismo que oía decir a mi coach Agustín García: “¡Anota! ¡No te detengas hasta haber anotado!”.

¿A cuántas yardas estás del touchdown? ¿Cuánto crees que te falta para llegar?

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