El valor de los amigos

Constantemente hablamos de nuestras herramientas, habilidades y competencias, de todo aquello que tenemos y que nos permite ser mejores cada día.

Sin embargo, pocas veces le damos a los demás el mérito que les corresponde.  Si lo pensamos con algo de calma, nos daremos cuenta de que estamos donde estamos gracias a la ayuda de mucha gente, tanto presente como ausente, y que todo lo que tenemos, se lo debemos a ellos.

Obviamente no quiero decir que debemos renunciar a todo porque no lo merecemos, ya que si está con nosotros, es porque algo hicimos bien.  Pero también es cierto que hubo más que sólo nuestro esfuerzo.

Pensemos por ejemplo en un buen día que hayamos tenido: ¿No había alguien cerca? ¿Qué fue lo que hizo ese día tan especial?  ¡Probablemente la compañía tuvo una buena parte de la responsabilidad!

En primer lugar, la forma en la que fuimos educados nos permite tener hoy una gran cantidad de posesiones, tanto materiales como intangibles.  Tenemos un conjunto de valores a los cuales nos ceñimos: ¿somos puntuales? ¿nos sentimos responsables? ¿respetamos  a los demás?  Todo esto conforma un poco nuestra conducta diaria, y también por lo mismo moldea nuestra realidad.

Humanos tontos o incertidumbre?

¿Quién te tiende una mano? (Photo credit: Wikipedia)

Así que, después de todo, nuestros padres, abuelos, parientes, maestros e incluso uno que otro amigo son responsables por lo que tenemos hoy.  ¿Y qué decir de los amigos que nos acompañan en las buenas y en las malas?  Todos tenemos una persona en la que confiamos tanto que podemos actuar como realmente nos sentimos libres.  Esa(s) persona(s) son los verdaderos amigos, aquellos que nos brindan apoyo, al menos aliento, para que logremos seguir adelante y cumplir con nuestras tareas.

No es casualidad que se valore tanto la buena amistad, ya que un buen amigo, aun cuando no tenga nada material que aportar a nuestra relación, si tan sólo está ahí para animarnos, ya está logrando que seamos mejores.

Amigos, gracias por estar ahí y por hacerme la persona que soy.

Pero no todo en la vida es bueno, y no todo lo malo es desagradable.  ¿Qué pasa con la gente que no nos agrada tanto?  Bueno, ellos son también parte importante de nuestra realidad.  Si no nos gusta algo de otra persona, entonces debemos trabajar intensamente para no ser así.  ¿Qué pasa cuando una persona es perezosa?  Si nos sentimos incómodos con su relación, debemos hacer absolutamente todo lo necesario para no comportarnos igual.  Como nos podemos dar cuenta, esta persona nos está enseñando a través de su ejemplo.

Seamos capaces de apreciar a los demás, a darles su justa dimensión a cada una de nuestras relaciones y de agradecer a todos los que intervienen para conseguir que hoy tengamos la riqueza que hemos alcanzado.

¿Quién está a tu lado ahora? ¿Cómo está contribuyendo a tu causa personal?

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