Comunicarme para triunfar

Nuestra mente está siempre llena de pensamientos, ideas, sonidos, imágenes, sensaciones e inclusive olores y sabores que nos forman una concepción momentánea del entorno.  Este cúmulo de estímulos mentales que se suman a los que percibimos a través de nuestros sentidos, forman lo que entendemos como nuestra realidad.

Y sin embargo, en una enorme cantidad de ocasiones, no somos capaces de expresar lo que tenemos en la mente, de comunicar claramente lo que sentimos o deseamos decir.

¿Por qué?  Bueno, en principio de cuentas, porque desde que somos pequeños se nos enseña a no expresar nuestros sentimientos.  ¡No llores! ¡Deja de hacer berrinche! ¡Aguántate! ¡Compórtate! Esto no ayuda, ya que en lugar de canalizar nuestra energía y nuestras emociones, las estamos reprimiendo, es decir, bloqueando, por lo que empezamos a perder nuestra capacidad de comunicación.

85. No llores!

Adicionalmente, conforme vamos creciendo, nuestros pensamientos se vuelven más complejos.  Dejamos de pensar en términos de lo que hay a nuestro alrededor, y comenzamos a hacer relaciones con recuerdos, ideas abstractas como el futuro, o con conceptos no perceptibles, como la libertad.  Como no podemos reproducir su sensación mas que en nuestra mente, no somos capaces de expresar o comunicar lo que deseamos adecuadamente, y dependemos de que la otra persona haya tenido una experiencia similar o tenga una idea parecida para que realmente nuestro mensaje cumpla su cometido.

Finalmente, tenemos otros elementos además del lenguaje verbal, nuestro idioma.  Tenemos también el lenguaje corporal, que, nos guste o no, envía mensajes a las demás personas sobre cómo nos sentimos en el momento en el que estamos hablando o escuchando.  Por poner un burdo ejemplo, si movemos la cabeza hacia los lados, y al mismo tiempo decimos “Si”, ¿qué queremos decir en realidad?  Es confuso para los demás.

¿Y entonces qué hacemos?  Bueno, lo importante es siempre tratar de mantener congruencia entre lo que decimos y las gesticulaciones que hacemos, de forma que las personas a nuestro alrededor capten bien nuestro mensaje.  Además, si procuramos ser más explícitos, utilizamos más palabras para describir algo, o si nos dedicamos a reproducir también las sensaciones que acompañaron a la idea, podremos acercarnos más al contexto de la(s) otra(s) persona(s).

Nuestro idioma es muy rico, lo cual facilita la expresión, pero es nuestra obligación conocerlo para que lo podamos explotar correctamente.  Por eso, es muy bueno y recomendable leer, especialmente libros, ya que en ellos se cuida mucho la redacción y la ortografía.  Esto hace que inconscientemente captemos nuevos términos y reforcemos los que ya tenemos.

Y también recordemos que nuestros gestos y ademanes también nos dan información acerca de cómo nos sentimos, es la comunicación de nuestro cuerpo con la mente, por lo que debemos estar atentos a lo que nos dice.  También conviene que le demos órdenes a nuestro cuerpo para cambiar el estado de ánimo y estar en sintonía con el entorno.

¿Te cuesta trabajo explicarte con los demás? ¿Cuando expresas tus ideas, involucras sensaciones?

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