Newton para la vida diaria

En física, la primera ley de Newton establece que “todo cuerpo permanecerá en equilibrio (en reposo o movimiento) hasta que no se le imprima una fuerza que lo desestabilice”.  Esto quiere decir que si no hay un “empuje”, un cuerpo seguirá en su estado de movimiento (o ausencia del mismo).

Después de darle algunas vueltas a esta situación, me doy cuenta de que esto mismo sucede con nosotros y con nuestras metas.  ¿Qué pasa si tengo un objetivo claro, bien definido, que pueda medir y con una fecha específica de logro, pero no hago ningún esfuerzo para concretarlo?  Newton sabía la respuesta: ¡nada!

En el caso de la mecánica de Newton, esto es sencillo.  Si algo está quieto, debo empujarlo para que se mueva.  Si algo está moviéndose, debo empujarlo en la dirección opuesta a su movimiento para que se detenga.  Sin embargo, la cosa no es tan clara cuando se trata de mis objetivos.  ¿Cómo puedo conseguir que mi familia me valore si hasta este día no lo hacen? ¿Porqué siempre tengo la mala suerte de caer en los baches de la calle en que transito?

Así que, el siguiente paso es encontrar aquello que produce el movimiento.  Si quiero que mi familia, pareja, amigos, profesores o colegas me reconozcan por ser valioso para ellos, por ejemplo, debo entender el estado actual: algo se mueve en una dirección distinta a la que deseo, o no se mueve en lo absoluto.

El peor escenario no sería que las cosas no se muevan, ya que el esfuerzo será menor a que se muevan exactamente en la dirección contraria a la que yo deseo.  Esto se comprueba justamente con la segunda ley de Newton, que dice que una fuerza será producto de la cantidad de materia a desplazar y la aceleración que se le imprima (F=ma).

Isaac Newton

Isaac Newton (Photo credit: brainpop_uk)

Esto quiere decir que para que yo pueda cambiar el sentido en el que las cosas se van dando, es necesario que acelere en una dirección distinta.  Visto de otra forma, si las cosas que hago no satisfacen mis necesidades, hace falta hacerlas de forma distinta, o sustituirlas por otras que sí satisfagan mis necesidades.

Si eso a lo que me dedico no me es satisfactorio y no me hace feliz cuando lo hago, entonces es urgente que me esfuerce por hacer las tareas divertidas, y en el peor de los casos, conseguirme otra actividad.  Este debe ser sólo el último recurso, ya que si las cosas no nos satisfacen desde un principio y desertamos a la primera, lo más probable es que nos la pasemos brincando de un lugar para otro sin encontrar la satisfacción.  Esto sucede principalmente porque queremos que cualquier cosa que hagamos sea perfecta y absolutamente reconfortante, sin embargo, nada en la vida es absoluto, y por ello, habrán cosas o detalles que no nos gusten.

Por ejemplo, una manzana puede ser deliciosa, pero lo sería más si no tuviera semillas ¿no?  Así es la vida, tiene pequeños detalles que podemos utilizar para ser infelices o podemos tomar como parte del paquete y disfrutar del resto.

¿Qué sentido tienen tus metas? ¿Estás avanzando en la dirección que quieres o debes aplicar una fuerza?

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