El solsticio y fin de ciclo

Como cada año en el hemisferio norte, el mes de diciembre recibe la estación invernal.  Y como cada año, la gran mayoría de las personas nos encontramos reunidas en familia para celebrar una vez más el nacimiento de un hombre que cambió, está cambiando y seguirá cambiando el destino de la humanidad.  A todos los fieles de la fe cristiana les han dicho que esta persona nació hace aproximadamente 2,000 años y que con su venida y final sacrificio abrió para toda la humanidad las puertas del cielo y la oportunidad de la salvación.

No soy quién para contradecir estas enseñanzas, sino simplemente para adaptarlas a mi muy personal forma de pensamiento y de vida.  Si es usted un lector que piensa que esto es verdad absoluta y que no se debe tratar más el tema, por favor, le ruego no se sienta ofendid@ y continúe con otras lecturas.  En caso contrario, le agradezco la confianza y procedo a la reflexión.

christmas 2007

christmas (Photo credit: paparutzi)

Desde tiempos muy antiguos las familias se reunían a compartir con los otros miembros de la tribu o clan los frutos de la cosecha que recientemente se había efectuado, con la intención de gozar de los mejores y de seleccionar de entre ellos las más adecuadas semillas para ser sembradas en el siguiente año.

Hoy en día la gente ya no se reúne para compartir frutos de su cosecha de forma literal, sin embargo, se comparten viandas e incluso se intercambian presentes, que representan lo mejor de los frutos del trabajo y esfuerzo que cada uno produjo.  En la mesa navideña siempre se procura dar un toque de novedad y de lujo, por humilde que sea la cena.  Esto indudablemente porque es la forma de compartir lo mejor de cada uno de nosotros.

Y todavía más: en esta celebración recibimos el nacimiento de un ser sumamente especial, que viene a traer al mundo paz, felicidad y prosperidad.  Algunos le llaman el niño Dios, otros le llaman el Cristo, y comúnmente le conocemos como Jesús de Nazareth (que nació en Belén, según la Biblia).

Este es otro hermoso símbolo que me gustaría reflexionar.  El niño que nace en nosotros es precisamente el resultado de nuestra propia reflexión: dentro de una cueva hacemos un pesebre, le rodeamos de nuestras facultades, habilidades y hasta uno que otro defecto (los animales como la vaca y el burro), los ponemos a su servicio y nos concentramos en revisar los aciertos que tuvimos, para repetirlos; los errores que cometimos, para enmendarlos; y así, finalmente obtenemos nuevas esperanzas, un futuro mejor que nace a través de nuestra reflexión, de nuestro auto-conocimiento y de los planes y objetivos que para el próximo año nos trazamos.

¿No es así como se celebra la navidad?  ¡Me gustaría conocer sus opiniones!

Enhanced by Zemanta

Déjame saber tu opinion

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .