Elevando mi confianza: Las situaciones desfavorables me fortalecen

Cuando nos encontramos en una situación en la cual no estamos cómodos, lo más normal es que busquemos alguna forma para regresar a un estado de confort.  La primera reacción que tenemos es la de rechazo o negación.  ¿Porqué me pasa esto a mí? ¿Qué sucedió que las cosas cambiaron y ahora estoy padeciendo esto?

Es normal que ante una adversidad nos pongamos a la defensiva, e incluso podemos sentir algo como dolor o enojo, y sobre todo, miedo por no saber cómo comportarnos.  Y sería muy normal y hasta comprensible que nos quejemos y expresemos estos sentimientos de forma perceptible por los demás.

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Complaint_Department_please_take_a_number (Photo credit: Wikipedia)

Pero hoy me puse a reflexionar en que ya tenemos esa alternativa, que es la que la mayoría de la gente sigue para expresarse y manifestar su incomodidad.  Pero, ¿qué otras formas de expresarlo tenemos? ¿Qué pasa cuando estas cosas nos afectan?

Para nada es un tema sencillo el controlar nuestras reacciones, ni siquiera cuando se trata de cosas breves o pequeñas.  Sin embargo, los grandes líderes del mundo y las personas más exitosas en general han hecho las cosas de forma distinta.  Ellos no se quejan, no expresan opiniones, no tanto porque no estén sintiendo lo que todos los demás sentimos, sino porque no pierden su energía ni su tiempo en ello.  ¿Qué pasa si en lugar de expresarnos en sentido negativo buscamos la forma de solucionar nuestros conflictos alegremente?

Probablemente esto no es claro, para mí no lo fue hasta que no pensé en escenarios algo más concretos.  Por ejemplo, ¿qué pasa cuando estoy por salir de mi trabajo y mi jefe me llama para una reunión urgente que podría durar entre 90 y 120 minutos?  Mi primera reacción sería de molestia y podría incluso hacer una rabieta.  Pero me pregunto: ¿qué gano al hacer un gran coraje si no me ayuda a conseguir que la junta se posponga? ¿De alguna manera “demostrar” mi molestia ayudará a que la junta termine antes y pueda llegar más temprano a mi destino?

Me parece que ante esto, si soy asertivo (me refiero a que no actúo de forma agresiva, pero tampoco me comporto pasivo) y de buena manera y con argumentos sensatos indago el objeto de la reunión y pienso en alguna alternativa, podría negociar que en lugar de tener la junta podemos repartirnos algunas tareas y revisar avances a la mañana siguiente.  O tal vez pueda encontrar medios para acelerar la junta, si fuera absolutamente inevitable.

¿Cómo lo puedo lograr?  En primer lugar debo ser claro al informar a la gente acerca de mi molestia.  No se trata de quejarse, sino de informar de forma completamente neutra que hay razones importantes para no poder acudir al llamado.  Una cosa es describir el motivo de la molestia y otro el expresar la molestia.

De modo que, si me muestro paciente y prudente, conseguiré posiblemente más cosas que si simplemente dejo salir mis frustraciones y molestias.  Esto me hará más productivo y “poderoso”, ya que en mis manos estará el cambiar las cosas para mi beneficio y podré construir con las personas que me rodean.

¿Cómo vives tus situaciones desfavorables? ¿Qué cambios podrías hacer para obtener un beneficio de ellas?

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