Tip de la felicidad: Adiós quiere decir bienvenid@

 

Grief

Grief (Photo credit: Wikipedia)

Terminar una relación siempre es difícil.  Cuando debemos despedirnos de alguien a quien amamos, vivimos un proceso de duelo.  Si la persona que se va ha fallecido, es posible que esta ruptura sea de forma espontánea o no esperada, y esas son las despedidas más difíciles, cuando no tenemos tiempo de prepararnos para la separación.  Entonces debemos vivir sol@s nuestro dolor, y aunque tengamos a nuestro lado personas que nos apoyan y que nos brindan su propio amor y cariño, muchas veces no alcanzan a suplir a quien ha partido para siempre.

 

Otro tipo de terminación, no tan dolorosa (al menos en teoría) es la terminación de una relación por una decisión de una de las partes.  Cuando una persona o grupo a quien le tenemos mucho apego, cariño o amor, nos pide que nos alejemos, también caemos en una forma de duelo que proviene de la necesidad de separarnos sin que haya sido nuestra voluntad.  Por esta última causa, muchas veces el dolor que sentimos es también muy intenso, y para complicarlo todavía un poco más, como la persona todavía puede ser contactada, entonces en ocasiones nos sentimos con la necesidad de buscarla y tratar de reconciliarnos. Estas son las rupturas más comunes a las que nos enfrentamos, principalmente de las relaciones sentimentales que desde la adolescencia establecemos.

Finalmente, tenemos las rupturas de común acuerdo.  Cuando dos o más personas se dan cuenta de que mantener una relación es más perjudicial que terminarla, se establece un acuerdo en el que se negocian los términos de separación (divorcio, renuncia de un trabajo o disolución de una sociedad comercial o negocio, etc.) y aunque aparentemente las partes quedan satisfechas, también viene una etapa en la que, al menos, hay que cambiar de hábitos y eso puede ser complicado.

Como lo decíamos antes, en cualquier caso de ruptura de una relación, se requiere atravesar por un proceso de duelo, en el que hay distintas etapas (shock o estupor, rabia o agresividad, desorganización o desesperanza y reorganización), pero al cabo de las cuales, nos encontramos de nuevo en condiciones de continuar con nuestra vida y formar nuevos lazos con más personas.  Por ello, cuando somos capaces de identificar nuestros duelos, de vivirlos sin remordimientos ni culpas y de darles su espacio y tiempo, entonces podemos aceptar las separaciones y recibir de forma sana nuevas vivencias.

¿Cómo vives tus rupturas? ¿Te has estancado negando la separación y buscando una reconciliación?

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